“…Ya lo ves estoy, tan loco por ti, cuando te veo venir no sé ni que decir…” Estaba rumbo a mi trabajo cuando escuché, después de años, esa canción, y me vino a la mente un episodio más de mi vida de conquistador loser; sobre todo cuando uno de los chibolos grita “¡chiquilla, te quiero!”…
…
Era mediados de Enero del año 2006, estaba abstraído por cuestiones de trabajo cuando llegó un mensaje de texto a mi celular; de un número desconocido, que decía más o menos lo siguiente: “dime pues, quién eres picarón” a lo que yo respondí con otro mensaje de texto a ese número desconocido diciendo más o menos lo siguiente: “hola picarona, creo que te equivocaste de número”; aparentemente la “picarona” estaba con tiempo y con ganas de mandar mensajes y yo estaba en las mismas, así que comenzamos, a mi entender, la más peculiar manera de conocernos:
- Ok, disculpa, me equivoqué de número
- No te preocupes, la equivocación es típica de las mujeres - respondí con ánimo de seguir esa conversación y meter un poquito de broma, aunque reconozco que casi casi me arrepentí de haber hecho esa broma machista – Pucha, ojalá que no se moleste y me responda – pensé. Al cabo de 30 segundos me llegó la respuesta – uff, alivio, no se molestó
- Oe keee?... las mujeres somos mejores que los hombres para tu conocimiento, habrase visto jum! – fue lo que me respondió. Me llegó otro mensaje – y se puede saber cómo se llama el bromista con quien estoy hablando? Por si acaso mi nombre es Tathiane pero mis amigos me dicen Tathy. “Vaya nombrecito – pensé - ¿por qué los papás complican tanto los nombres; No era mejor poner Tatiana a secas?” me vi tentado de escribir. No lo hice
- Mucho gusto, mi nombre es Elberth pero mis amigos me dicen Elberth - bromeé repitiendo lo mismo que ella había aclarado; supongo que también habrá pensado: “vaya nombrecito, ¿por qué los papás complican tanto los nombres; No era mejor poner Elber a secas?
…
Era mediados de Enero del año 2006, estaba abstraído por cuestiones de trabajo cuando llegó un mensaje de texto a mi celular; de un número desconocido, que decía más o menos lo siguiente: “dime pues, quién eres picarón” a lo que yo respondí con otro mensaje de texto a ese número desconocido diciendo más o menos lo siguiente: “hola picarona, creo que te equivocaste de número”; aparentemente la “picarona” estaba con tiempo y con ganas de mandar mensajes y yo estaba en las mismas, así que comenzamos, a mi entender, la más peculiar manera de conocernos:
- Ok, disculpa, me equivoqué de número
- No te preocupes, la equivocación es típica de las mujeres - respondí con ánimo de seguir esa conversación y meter un poquito de broma, aunque reconozco que casi casi me arrepentí de haber hecho esa broma machista – Pucha, ojalá que no se moleste y me responda – pensé. Al cabo de 30 segundos me llegó la respuesta – uff, alivio, no se molestó
- Oe keee?... las mujeres somos mejores que los hombres para tu conocimiento, habrase visto jum! – fue lo que me respondió. Me llegó otro mensaje – y se puede saber cómo se llama el bromista con quien estoy hablando? Por si acaso mi nombre es Tathiane pero mis amigos me dicen Tathy. “Vaya nombrecito – pensé - ¿por qué los papás complican tanto los nombres; No era mejor poner Tatiana a secas?” me vi tentado de escribir. No lo hice
- Mucho gusto, mi nombre es Elberth pero mis amigos me dicen Elberth - bromeé repitiendo lo mismo que ella había aclarado; supongo que también habrá pensado: “vaya nombrecito, ¿por qué los papás complican tanto los nombres; No era mejor poner Elber a secas?
- Ah, por cierto – continuó con un nuevo mensaje de texto – ya no me escribas a este número porque es de mi hermano y le estoy robando su crédito
…
No le escribí
…
Al cabo de unos 5 minutos me llegó un nuevo mensaje: holaaaa, qué pasó, Por qué ya no me escribes?
- Me dijiste que no escribiera a ese número – respondí
- Jajaja… tontin, espera te doy mi número
…
Desde ese día nos comunicábamos, tanto telefónicamente como por mensajes de texto, todos los benditos días de la semana, desde las 7 de la mañana hasta las 9 de la noche o más. Incluso el 14 de Febrero de ese año, no sé cómo pero ella tenía crédito ilimitado, recuerdo que me llamó a las 4 de la tarde – Aló, Elberth adivina! - Me dijo emocionada – tengo crédito y yo no he recargado nada, están locos, creo que por el día de los enamorados están haciendo locuras jajaja - y no paramos de hablar hasta las 10 de la noche, no queríamos cortar porque temíamos de que nos iban a quitar el crédito.
…
“…Ya te lo tengo advertido, Lo tengo bien decidido… Yo te voy a enamorar, Y conmigo tú vas a estar. No quieras disimularlo, Si en mí también has pensado, vente conmigo que yo quiero estar contigo…” continuaba la cancioncilla esa…
…
Llegamos a compenetrarnos tanto que no podíamos estar un día sin mantenernos comunicados. Comencé a enamorarme, o creí estarlo; nunca lo sabré.
Paraba pensando en ella, la invitaba a salir, siempre había una excusa o un motivo que impidiera que saliéramos, las pocas veces que salimos fueron muy divertidas.
Luego de un año de conocernos, fueron las dos últimas salidas las más memorables; en una de esas salidas es que escuché esa canción, mientras compartíamos los audífonos de su mp3, no conversábamos, sólo escuchábamos música; creo que nos decíamos lo que sentíamos con las letras de las canciones que escogíamos; no lo sé.
Aún recuerdo la última salida. Nos encontramos en la alameda Chabuca Granda, ella con su mochila de universitaria que pesaba como 50 kilos - no sé cómo hacia ella para cargar eso todos los días – nos sentamos en una de esas banquitas e hicimos lo de siempre, sacaba su mp3 y escuchábamos música
- Elberth mira, escucha ésta, es buenaza
- A ver… mmm…ta buena – En realidad no me gustaba, pero decía que estaba buena porque sí – a ver pon otra? Esta si está chévere
- Cha mare, se me está acercando mucho, qué hago! qué hago! – pensaba al verla tan cerca de mí – me alejo disimuladamente o hago como si no me diera cuenta. Ta’mare mejor me la chapo!
Fue uno de los besos más tiernos que pude dar en mi vida y lo mejor, fue correspondido y fue también uno de los besos más tiernos que pude recibir; de pronto le comenzaron a salir lágrimas, ¡estaba llorando!, pucha. No sabía si lloraba como una natural reacción de un niño cuando a alguien le obligan a hacer algo y lo hace pero sin querer hacerlo, solo porque tiene que hacerlo; o porque estaba emocionada, me incliné por la segunda opción.
Sucedió que ese día, luego del beso, me declaré, no recuerdo exactamente qué dije, supongo que fue algo así como: “esteee, Tathycita; de verdad, te quiero y no sé tú pero me gustaría que fueras mi enamorada” – Sí! – me dijo, sonrío como sólo ella sabía hacerlo, pero seguían las lagrimas cayendo por sus mejillas; realmente me descomputaba eso; sólo atiné a pasarle el dorso de mi mano, limpiarle las lágrimas y decirle que la quería mucho…
Estuve feliz por una semana completa, seguíamos con los mensajes de texto, las llamadas y los “encuentros musicales”, sólo que en vez de Elberth era “Amor” y Tachycita se había convertido en “cariño”
Llegó el siguiente martes, exactamente una semana después del beso más tierno de mi vida. Recibí una llamaba
- Amor adivina dónde estoy, estoy rumbo a Huaraz
- A Huaraz, a qué estas viajando a Huaraz?
- Ay amor – dijo apenada - lo que pasa que mi abue está mal y voy a ir a visitarlo, estoy muy triste y te voy a extrañar, es más, siento que ya te estoy extrañando; pero te prometo que te llamaré todos los días si?
Pasó ese día, llegó el miércoles; la llamé, no me respondía; la volví a llamar horas más tarde, me contestó “Aló, lo que pasa que estoy metida en el hospital y ando muy preocupada por la enfermedad de mi abuelo, discúlpame si?, ya iré pronto a Lima”. Pasó jueves, llegó viernes, la llamé, Aló?, discúlpame estoy en clases hablamos luego si?”; ya había llegado y no me dijo, ¿qué estaba pasando?, nunca me había contestado tan fríamente, tan secamente, era una angustia que me estaba matando.
Por fin, el viernes en la noche la encontré en el Messenger
…. CONTINUARÁ…
…
No le escribí
…
Al cabo de unos 5 minutos me llegó un nuevo mensaje: holaaaa, qué pasó, Por qué ya no me escribes?
- Me dijiste que no escribiera a ese número – respondí
- Jajaja… tontin, espera te doy mi número
…
Desde ese día nos comunicábamos, tanto telefónicamente como por mensajes de texto, todos los benditos días de la semana, desde las 7 de la mañana hasta las 9 de la noche o más. Incluso el 14 de Febrero de ese año, no sé cómo pero ella tenía crédito ilimitado, recuerdo que me llamó a las 4 de la tarde – Aló, Elberth adivina! - Me dijo emocionada – tengo crédito y yo no he recargado nada, están locos, creo que por el día de los enamorados están haciendo locuras jajaja - y no paramos de hablar hasta las 10 de la noche, no queríamos cortar porque temíamos de que nos iban a quitar el crédito.
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“…Ya te lo tengo advertido, Lo tengo bien decidido… Yo te voy a enamorar, Y conmigo tú vas a estar. No quieras disimularlo, Si en mí también has pensado, vente conmigo que yo quiero estar contigo…” continuaba la cancioncilla esa…
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Llegamos a compenetrarnos tanto que no podíamos estar un día sin mantenernos comunicados. Comencé a enamorarme, o creí estarlo; nunca lo sabré.
Paraba pensando en ella, la invitaba a salir, siempre había una excusa o un motivo que impidiera que saliéramos, las pocas veces que salimos fueron muy divertidas.
Luego de un año de conocernos, fueron las dos últimas salidas las más memorables; en una de esas salidas es que escuché esa canción, mientras compartíamos los audífonos de su mp3, no conversábamos, sólo escuchábamos música; creo que nos decíamos lo que sentíamos con las letras de las canciones que escogíamos; no lo sé.
Aún recuerdo la última salida. Nos encontramos en la alameda Chabuca Granda, ella con su mochila de universitaria que pesaba como 50 kilos - no sé cómo hacia ella para cargar eso todos los días – nos sentamos en una de esas banquitas e hicimos lo de siempre, sacaba su mp3 y escuchábamos música
- Elberth mira, escucha ésta, es buenaza
- A ver… mmm…ta buena – En realidad no me gustaba, pero decía que estaba buena porque sí – a ver pon otra? Esta si está chévere
- Cha mare, se me está acercando mucho, qué hago! qué hago! – pensaba al verla tan cerca de mí – me alejo disimuladamente o hago como si no me diera cuenta. Ta’mare mejor me la chapo!
Fue uno de los besos más tiernos que pude dar en mi vida y lo mejor, fue correspondido y fue también uno de los besos más tiernos que pude recibir; de pronto le comenzaron a salir lágrimas, ¡estaba llorando!, pucha. No sabía si lloraba como una natural reacción de un niño cuando a alguien le obligan a hacer algo y lo hace pero sin querer hacerlo, solo porque tiene que hacerlo; o porque estaba emocionada, me incliné por la segunda opción.
Sucedió que ese día, luego del beso, me declaré, no recuerdo exactamente qué dije, supongo que fue algo así como: “esteee, Tathycita; de verdad, te quiero y no sé tú pero me gustaría que fueras mi enamorada” – Sí! – me dijo, sonrío como sólo ella sabía hacerlo, pero seguían las lagrimas cayendo por sus mejillas; realmente me descomputaba eso; sólo atiné a pasarle el dorso de mi mano, limpiarle las lágrimas y decirle que la quería mucho…
Estuve feliz por una semana completa, seguíamos con los mensajes de texto, las llamadas y los “encuentros musicales”, sólo que en vez de Elberth era “Amor” y Tachycita se había convertido en “cariño”
Llegó el siguiente martes, exactamente una semana después del beso más tierno de mi vida. Recibí una llamaba
- Amor adivina dónde estoy, estoy rumbo a Huaraz
- A Huaraz, a qué estas viajando a Huaraz?
- Ay amor – dijo apenada - lo que pasa que mi abue está mal y voy a ir a visitarlo, estoy muy triste y te voy a extrañar, es más, siento que ya te estoy extrañando; pero te prometo que te llamaré todos los días si?
Pasó ese día, llegó el miércoles; la llamé, no me respondía; la volví a llamar horas más tarde, me contestó “Aló, lo que pasa que estoy metida en el hospital y ando muy preocupada por la enfermedad de mi abuelo, discúlpame si?, ya iré pronto a Lima”. Pasó jueves, llegó viernes, la llamé, Aló?, discúlpame estoy en clases hablamos luego si?”; ya había llegado y no me dijo, ¿qué estaba pasando?, nunca me había contestado tan fríamente, tan secamente, era una angustia que me estaba matando.
Por fin, el viernes en la noche la encontré en el Messenger
…. CONTINUARÁ…
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