- ¿Aló? – contesté el celular
- Hola E, soy Yovana, leí tu blog y tu primo tenía razón
- ¿Qué, cómo así? – contesté
- Claro pues, leí tu primera historia y es igualita a lo que me dijo tu primo esa vez
- Qué te dijo mi primo pues, de qué estás hablando, no entiendo nada – Aún no tenía en claro qué estaba pasando
- Me dijo que estabas con otra y que yo era una tonta por creer que tú me querías
- Pero yova, sabes que él era siempre un intrigante de primera y por sus mentiras terminamos la primera vez ¿te acuerdas? – dije apurado y casi, casi comprendiendo el por qué de su llamada
- Pero por lo visto tenía razón E (así me llama ahora) – noté que en su voz había una mezcla de melancolía y rabia – con razón, en ese tiempo ni te acordabas de mí, y yo como una tonta no creía lo que me decía
…
Era un 31 de Julio, cumpleaños de un pata y como todos los años, como en todos los cumpleaños de los patas, nos reuníamos en un parque y tomábamos. Pero ese año yo tenía otros planes; ese año yo estaba sintiendo algo por una amiga y aparentemente ella también. Yo estaba buscando el momento oportuno para invitarla a salir, bueno, en realidad estaba buscando algún pretexto, por ejemplo… que ella me invite o algo así (yo no me atrevía a invitarla); para suerte mía ese 31 de Julio se presentaba un grupo muy de moda en ese momento y le dije para salir, aceptó.
En plena euforia del concierto me puse detrás de ella para protegerla de los empujones y en cada break ella volteaba y conversábamos, yo estaba feliz de contemplarla, de aspirar su aroma, y no debo negar que también estaba feliz porque estaba tras de ella. En uno de esos breaks que suelen haber en cada concierto, de esos que te aburres mientras se prepara el siguiente grupo para tocar, ella volteó, nos miramos, no dijimos nada, la agarré por la cintura, la atraje más hacia mí y la besé en la frente, ella muy suavemente levanto su rostro, me miró fijamente, no dijimos nada, me acerqué más, nos besamos…
Terminó el concierto, la llevé a su casa, la dejé y no hablamos nada, sólo al despedirnos quedamos para conversar el siguiente sábado que regresaba de viaje.
Llegó el siguiente sábado, la llamé en la mañana y quedamos para salir en la noche, hablamos del concierto como un preámbulo para llegar a lo del beso y salió la pregunta – Elberth, que significó lo del beso? – Sólo atine a decir – “esteee, mira yova, no quiero que pienses que el beso no significó nada para mí, me gustas y …” y le dije todo lo que suele decirse para dejar tranquila a una mujer y quedar uno completamente intranquilo; en resumidas cuentas: “¿quieres estar conmigo?”
Desde ese día fuimos enamorados, sólo nos veíamos los sábados o domingos, ella trabajaba a 4 horas de Arequipa y venía los fines de semana; los fines de semana yo salía con mis amigos e iba los domingos a visitarla, mejor dicho la esperaba en el terminal, para despedirme; muy pocos sábados salía con ella, ella reclamaba mi actitud y me increpaba que prefería a mis amigos que a ella. Tenía razón
Yo intentaba ser detallista con ella, nunca pude o no me dejaron. Recuerdo cuando cumplimos el primer mes, pedí permiso de mi trabajo, eran las 8 de la mañana, me fui a parar a la tienda de flores, estaba aún cerrada, esperé hasta las 9, compré una rosa, como recién estaban abriendo la tienda, no habían preparado aún las cajas para las rosas, la compré suelta, me la dieron en una bolsa; el tallo de la rosa medía aproximadamente 60 centímetros y la bolsa media aproximadamente 30 centímetros, sobresalía la rosa aproximadamente 30 centímetros; tomé taxi hasta el terminal, compré mi pasaje y me enrumbé hasta la ciudad donde trabajaba. Mi idea primigenia era darle la sorpresa yendo yo a visitarla por nuestro aniversario y llevándole una rosa por cada mes y así llegar a las 12 rosas al cumplir un año, sólo alcancé a llevarle media rosa…
Dije que la rosa sobresalía aproximadamente 30 centímetros de la bolsa, yo por la vergüenza de llevar una rosa en una bolsa, la tapaba con mi casaca; dentro del taxi se había roto un pedazo del tallo, en el bus otro pedazo, hasta que llegué a Corire (que es así como se llamaba la ciudad), la llamé, le di la sorpresa, me dijo: “estas acá??? Qué lindo amorrrrr, me hubieras avisado, espérame en la plaza que salgo a las tres y media de la tarde”, eran las 2 de la tarde, hacía un sol de mil demonios, comencé a sudar copiosamente con mi rosa en la bolsa y mi casaca en la mano; no habían lugares con sombra, el tallo de la rosa ya medía aproximadamente 45 centímetros, y amenazaba con reducirse unos 10 centímetros más, me equivoqué en el cálculo, el tallo se redujo 15 centímetros más cuando quise taparme del sol con mi casaca, el bolsillo de la casaca se atascó con una espina y la quebró, en parte estaba feliz, la bolsa ya cubría toda la rosa. Por fin, ya eran las tres y media de la tarde; la esperé, yo estaba sudado, con las manos sucias, despeinado, con la camisa salida del pantalón, mis manos pegajosas de tanto sudor y de estar agarrando esa bendita bolsa; la vi, venia con una amiga, no me gusta ser demasiado cariñoso o detallista cuando hay gente alrededor, menos si hay una amiga al costado, me da vergüenza, me cohíbo. Todo mi discurso aprendido y la manera cómo iba a darle la rosa se esfumaron con la presencia de la amiga, sólo la saludé tibiamente, me presentó a su amiga, me dijo para ir a su cuarto, pensé: “¡Bingo!”. Para mala suerte mia no me imaginé que vivía con su amiga, una cama al costado de la otra; entramos, saqué la rosa apenas su amiga salió a comprar una gaseosa, al entregarle la rosa le conté lo sucedido y del porqué de su reducido tamaño; recibió la rosa, sólo dijo “gracias, está bonita”, y la puso encima de su cómoda como si de un llavero se tratara; no dije nada; entró su amiga, vio la rosa y dijo emocionadísima: “¡Qué linda rosa!, ¿la trajiste tú? ¡Qué lindo!” Salió nuevamente y esta vez entró con un vaso con agua y puso la rosa exclamando: “Ay Yovana!, cómo dejas tirada la rosa, te pasas!” sólo sonreí. Cómo dije al principio, “intentaba ser detallista”
Pasó un año, la pasamos bien; pasó un mes más, discutimos por un chisme, en realidad era un chisme sin importancia, sin embargó nos separó; ninguno de los dos dio su brazo a torcer, dejamos de vernos, dejamos de hablarnos. Ella enfermó, no fui a visitarla; cuando me animé a visitarla, ya había salido de alta.
- ¡Eres una basura! - me increpaba un amigo – ¡Cómo no vas a ir a visitarla si está enferma on!
- Oe, pero sí fui, sólo que ya le habían dado de alta pes, dicen que ya está descansando en su casa - respondía
- Anda a su casa pe, no seas gil
- Pucha man, ya debe estar bien, si le han dado de alta quiere decir que ya está bien – continuaba excusándome - La vaina hubiera sido visitarla cuando estaba en el hospital pe, ahora como que ya no pe man, qué le voy a decir: “oe flaca dice que ya estás bien??” No pe man, ya fue…
Transcurrieron más o menos 9 meses desde la última vez que discutimos y no volvimos a hablar. Comencé a sentir que la extrañaba, pensaba sólo en ella, nunca había sentido tanto por alguien; no sabía exactamente qué me estaba pasando. Un amigo me recomendó: “Oe, anda a su casa y dile que te disculpe pes y que quieres regresar con ella, tal vez te perdone, sino, ya te sacas la duda y te dejas de huevadas”
Fui a buscarla, toqué la puerta, salió ella
- Hola Yova, cómo estás, qué ha sido de tu vida - sonreí
- Ah, hola – agarró su casaca y la cerró cruzando los brazos y haciendo un gesto de frio, entendí que no quería hablar mucho tiempo conmigo, entendí que con esa expresión corporal me decía: “¿Qué haces acá? , está haciendo frio, ojalá te vayas rápido”
- Esteee – titubeé – parece que estas de frio, no te quitaré mucho tiempo – respiré, aclaré mi garganta disimuladamente y continué - Yova la razón de mi visita es que en todo este tiempo que ha pasado estuve pensando en ti, y quisiera que me disculpes por todo lo que ha pasado y de verdad quisiera que regresemos… - Esperé que dijera algo, no dijo nada – “¡Maldita sea! ¿qué digo ahora?” Pensé desesperado - Ojalá que sigas sintiendo lo mismo que yo siento por ti – continué – la verdad he cambiado y me he dado cuenta de que eres la mujer de mi vida
- Ay Elberth, ¡por favor! Dices que has cambiado y sin embargo vienes borracho
- No tomé Yova - dije derrotado, descubierto – sólo tomé un vaso de ron que me dio mi pata para el valor jeje – craso error; en verdad una hora antes de ir donde Yovana, me encontré con un amigo y le conté lo que iba a hacer, nos tomamos una jarrita de cuba libre, “para el valor” me dijo, terminamos la jarrita, le dije: “oe, espérame pes, máximo en una hora regreso para contarte”
- Tú no vas a cambiar Elberth, mejor dejémoslo todo ahí, nunca me visitaste cuando estaba enferma y si me hubieras querido como dices me hubieras visitado aunque sea una vez
- “Buen punto, puntillazo en la canilla” – pensé – “¿cómo hago para rebatirle?” – Es que yova, yo estaba molesto pues – dije - tu ni te acordaste de mi cumpleaños, y supuestamente habíamos discutido sólo una semana antes de mi cumpleaños y nunca me llamaste y de verdad me dolió eso, me di cuenta que no te interesaba – argüí triunfalmente
- No Elberth, no, ya no quiero llorar más como lo hice contigo
- Pero Yovana démonos una oportunidad más
- No Elberth, mejor vete, estoy demasiado confundida – me dio un beso en la mejilla y cerró su puerta; yo me quedé un rato parado pensando: ¿Osea? ¿Va a regresar conmigo? ¿Va a pensarlo? ¿Me choteó definitivamente?
Luego de ese día, iba casi todos los sábados a visitarla, me trataba bien, un poco fría pero bien, ya me dejaba entrar a su casa, conversábamos de todo, jugábamos monopolio con sus hermanos, yo la pasaba bien, sin embargo no me perdonaba.
Estuve así por casi 4 meses como un amiguito asiduo visitante de la familia; en esa época en cada reunión de tragos con mis amigos terminaba bañado en lágrimas, recordándola, hasta que alguien me dijo en una de esas reuniones: “¿Otra vez lo mismo? ¡Aliméntate de dignidad carajo!”
Pues me alimenté de dignidad. Desde ese día no la volví a ver, ya no regresé a visitarla, me olvidé de ella
Pasaron 2 meses más o menos, estaba en mi cuarto, recibí una llamada: “¿Aló E?” – “¡Sí aló! ¿Con quién hablo?” – “Soy Yovana, mira E, quisiera hablar contigo, no sé si puedes venir el sábado a mi casa” – “Ah, hola Yova qué tal, Ok, el sábado estoy en tu casa, en la tarde ¿te parece?” – “Gracias E”
Esa tarde Hablamos de todo, recordando momentos, comentando de lo que habíamos hecho en todo ese tiempo hasta que finalmente habló:
- Mira E, no sé cómo lo vas a tomar esto - titubeaba, se le veía nerviosa - la verdad te quiero, siempre te he querido, pero por tonta no te perdoné la primera vez que viniste ¿recuerdas?
- No yova, cómo crees que pensaría mal – respondí – gracias por decirme esto, y la verdad me dejaste helado, pensé que me odiabas por todo lo que pasó
- No, fui una tonta al no perdonarte, es que viniste todo bacán y encima borracho a pedirme que regresemos, yo dije, y ¿este qué se cree? Va a venir así nomas y lo voy a perdonar en la primera?
- ¡Que no estaba borracho!, pero bueno, ya pues Yova, yo también te quiero y creo que debemos darnos una segunda oportunidad
En realidad yo ya no estaba seguro de lo que sentía por ella, sin embargo volvimos, ella estaba trabajando en cusco esta vez y yo me fui a trabajar a Puno
…
- ¿Sabes? – continuó hablando por el celular – me di cuenta que yo no signifiqué nada para ti
- No digas eso Yova - contesté - sabes que te he querido un montón, sólo las circunstancias hicieron que sucediera lo que sucedió
- Es mentira E, yo no significaba nada para ti, ya me di cuenta. Con razón cada vez que iba a visitarte cuando estabas en Puno tu nunca tenias tiempo, claro pues era porque estabas con esa chica que escribiste en tu cuento
- Jajaja! No Yova, para nada, sólo es un cuentito nada más – en ese momento caí en cuenta que, sí pues, en esa época yo estaba con Yovana y fue en esa misma época que yo intenté impedir una boda – ah verdad aprovecharé para escribir de ti qué te parece
- No E, no quiero, yo no signifiqué nada para ti, así que no escribas nada, parece que has estado bien enamorado de esas muchachitas, no hables de mi
- No digas que no significaste nada Yova
- No E, no, si hablas de mí, me enojo y nunca más te hablo ok?, por favor no hables de mí
…
Lo nuestro fue una historia bonita, muy interrumpida digamos, con grandes ilusiones y desilusiones para ambos, ambos nos fallamos, pero principalmente creo que yo fui el culpable de que ella haya cambiado; las circunstancias, como suelo llamar a las cosas que pasaron entre nosotros y con nosotros, hicieron que nuestros sentimientos hayan cambiado y finalmente todo haya terminado. Ahora seguramente no me hablará más porque, una vez más, le di la contra.
- Hola E, soy Yovana, leí tu blog y tu primo tenía razón
- ¿Qué, cómo así? – contesté
- Claro pues, leí tu primera historia y es igualita a lo que me dijo tu primo esa vez
- Qué te dijo mi primo pues, de qué estás hablando, no entiendo nada – Aún no tenía en claro qué estaba pasando
- Me dijo que estabas con otra y que yo era una tonta por creer que tú me querías
- Pero yova, sabes que él era siempre un intrigante de primera y por sus mentiras terminamos la primera vez ¿te acuerdas? – dije apurado y casi, casi comprendiendo el por qué de su llamada
- Pero por lo visto tenía razón E (así me llama ahora) – noté que en su voz había una mezcla de melancolía y rabia – con razón, en ese tiempo ni te acordabas de mí, y yo como una tonta no creía lo que me decía
…
Era un 31 de Julio, cumpleaños de un pata y como todos los años, como en todos los cumpleaños de los patas, nos reuníamos en un parque y tomábamos. Pero ese año yo tenía otros planes; ese año yo estaba sintiendo algo por una amiga y aparentemente ella también. Yo estaba buscando el momento oportuno para invitarla a salir, bueno, en realidad estaba buscando algún pretexto, por ejemplo… que ella me invite o algo así (yo no me atrevía a invitarla); para suerte mía ese 31 de Julio se presentaba un grupo muy de moda en ese momento y le dije para salir, aceptó.
En plena euforia del concierto me puse detrás de ella para protegerla de los empujones y en cada break ella volteaba y conversábamos, yo estaba feliz de contemplarla, de aspirar su aroma, y no debo negar que también estaba feliz porque estaba tras de ella. En uno de esos breaks que suelen haber en cada concierto, de esos que te aburres mientras se prepara el siguiente grupo para tocar, ella volteó, nos miramos, no dijimos nada, la agarré por la cintura, la atraje más hacia mí y la besé en la frente, ella muy suavemente levanto su rostro, me miró fijamente, no dijimos nada, me acerqué más, nos besamos…
Terminó el concierto, la llevé a su casa, la dejé y no hablamos nada, sólo al despedirnos quedamos para conversar el siguiente sábado que regresaba de viaje.
Llegó el siguiente sábado, la llamé en la mañana y quedamos para salir en la noche, hablamos del concierto como un preámbulo para llegar a lo del beso y salió la pregunta – Elberth, que significó lo del beso? – Sólo atine a decir – “esteee, mira yova, no quiero que pienses que el beso no significó nada para mí, me gustas y …” y le dije todo lo que suele decirse para dejar tranquila a una mujer y quedar uno completamente intranquilo; en resumidas cuentas: “¿quieres estar conmigo?”
Desde ese día fuimos enamorados, sólo nos veíamos los sábados o domingos, ella trabajaba a 4 horas de Arequipa y venía los fines de semana; los fines de semana yo salía con mis amigos e iba los domingos a visitarla, mejor dicho la esperaba en el terminal, para despedirme; muy pocos sábados salía con ella, ella reclamaba mi actitud y me increpaba que prefería a mis amigos que a ella. Tenía razón
Yo intentaba ser detallista con ella, nunca pude o no me dejaron. Recuerdo cuando cumplimos el primer mes, pedí permiso de mi trabajo, eran las 8 de la mañana, me fui a parar a la tienda de flores, estaba aún cerrada, esperé hasta las 9, compré una rosa, como recién estaban abriendo la tienda, no habían preparado aún las cajas para las rosas, la compré suelta, me la dieron en una bolsa; el tallo de la rosa medía aproximadamente 60 centímetros y la bolsa media aproximadamente 30 centímetros, sobresalía la rosa aproximadamente 30 centímetros; tomé taxi hasta el terminal, compré mi pasaje y me enrumbé hasta la ciudad donde trabajaba. Mi idea primigenia era darle la sorpresa yendo yo a visitarla por nuestro aniversario y llevándole una rosa por cada mes y así llegar a las 12 rosas al cumplir un año, sólo alcancé a llevarle media rosa…
Dije que la rosa sobresalía aproximadamente 30 centímetros de la bolsa, yo por la vergüenza de llevar una rosa en una bolsa, la tapaba con mi casaca; dentro del taxi se había roto un pedazo del tallo, en el bus otro pedazo, hasta que llegué a Corire (que es así como se llamaba la ciudad), la llamé, le di la sorpresa, me dijo: “estas acá??? Qué lindo amorrrrr, me hubieras avisado, espérame en la plaza que salgo a las tres y media de la tarde”, eran las 2 de la tarde, hacía un sol de mil demonios, comencé a sudar copiosamente con mi rosa en la bolsa y mi casaca en la mano; no habían lugares con sombra, el tallo de la rosa ya medía aproximadamente 45 centímetros, y amenazaba con reducirse unos 10 centímetros más, me equivoqué en el cálculo, el tallo se redujo 15 centímetros más cuando quise taparme del sol con mi casaca, el bolsillo de la casaca se atascó con una espina y la quebró, en parte estaba feliz, la bolsa ya cubría toda la rosa. Por fin, ya eran las tres y media de la tarde; la esperé, yo estaba sudado, con las manos sucias, despeinado, con la camisa salida del pantalón, mis manos pegajosas de tanto sudor y de estar agarrando esa bendita bolsa; la vi, venia con una amiga, no me gusta ser demasiado cariñoso o detallista cuando hay gente alrededor, menos si hay una amiga al costado, me da vergüenza, me cohíbo. Todo mi discurso aprendido y la manera cómo iba a darle la rosa se esfumaron con la presencia de la amiga, sólo la saludé tibiamente, me presentó a su amiga, me dijo para ir a su cuarto, pensé: “¡Bingo!”. Para mala suerte mia no me imaginé que vivía con su amiga, una cama al costado de la otra; entramos, saqué la rosa apenas su amiga salió a comprar una gaseosa, al entregarle la rosa le conté lo sucedido y del porqué de su reducido tamaño; recibió la rosa, sólo dijo “gracias, está bonita”, y la puso encima de su cómoda como si de un llavero se tratara; no dije nada; entró su amiga, vio la rosa y dijo emocionadísima: “¡Qué linda rosa!, ¿la trajiste tú? ¡Qué lindo!” Salió nuevamente y esta vez entró con un vaso con agua y puso la rosa exclamando: “Ay Yovana!, cómo dejas tirada la rosa, te pasas!” sólo sonreí. Cómo dije al principio, “intentaba ser detallista”
Pasó un año, la pasamos bien; pasó un mes más, discutimos por un chisme, en realidad era un chisme sin importancia, sin embargó nos separó; ninguno de los dos dio su brazo a torcer, dejamos de vernos, dejamos de hablarnos. Ella enfermó, no fui a visitarla; cuando me animé a visitarla, ya había salido de alta.
- ¡Eres una basura! - me increpaba un amigo – ¡Cómo no vas a ir a visitarla si está enferma on!
- Oe, pero sí fui, sólo que ya le habían dado de alta pes, dicen que ya está descansando en su casa - respondía
- Anda a su casa pe, no seas gil
- Pucha man, ya debe estar bien, si le han dado de alta quiere decir que ya está bien – continuaba excusándome - La vaina hubiera sido visitarla cuando estaba en el hospital pe, ahora como que ya no pe man, qué le voy a decir: “oe flaca dice que ya estás bien??” No pe man, ya fue…
Transcurrieron más o menos 9 meses desde la última vez que discutimos y no volvimos a hablar. Comencé a sentir que la extrañaba, pensaba sólo en ella, nunca había sentido tanto por alguien; no sabía exactamente qué me estaba pasando. Un amigo me recomendó: “Oe, anda a su casa y dile que te disculpe pes y que quieres regresar con ella, tal vez te perdone, sino, ya te sacas la duda y te dejas de huevadas”
Fui a buscarla, toqué la puerta, salió ella
- Hola Yova, cómo estás, qué ha sido de tu vida - sonreí
- Ah, hola – agarró su casaca y la cerró cruzando los brazos y haciendo un gesto de frio, entendí que no quería hablar mucho tiempo conmigo, entendí que con esa expresión corporal me decía: “¿Qué haces acá? , está haciendo frio, ojalá te vayas rápido”
- Esteee – titubeé – parece que estas de frio, no te quitaré mucho tiempo – respiré, aclaré mi garganta disimuladamente y continué - Yova la razón de mi visita es que en todo este tiempo que ha pasado estuve pensando en ti, y quisiera que me disculpes por todo lo que ha pasado y de verdad quisiera que regresemos… - Esperé que dijera algo, no dijo nada – “¡Maldita sea! ¿qué digo ahora?” Pensé desesperado - Ojalá que sigas sintiendo lo mismo que yo siento por ti – continué – la verdad he cambiado y me he dado cuenta de que eres la mujer de mi vida
- Ay Elberth, ¡por favor! Dices que has cambiado y sin embargo vienes borracho
- No tomé Yova - dije derrotado, descubierto – sólo tomé un vaso de ron que me dio mi pata para el valor jeje – craso error; en verdad una hora antes de ir donde Yovana, me encontré con un amigo y le conté lo que iba a hacer, nos tomamos una jarrita de cuba libre, “para el valor” me dijo, terminamos la jarrita, le dije: “oe, espérame pes, máximo en una hora regreso para contarte”
- Tú no vas a cambiar Elberth, mejor dejémoslo todo ahí, nunca me visitaste cuando estaba enferma y si me hubieras querido como dices me hubieras visitado aunque sea una vez
- “Buen punto, puntillazo en la canilla” – pensé – “¿cómo hago para rebatirle?” – Es que yova, yo estaba molesto pues – dije - tu ni te acordaste de mi cumpleaños, y supuestamente habíamos discutido sólo una semana antes de mi cumpleaños y nunca me llamaste y de verdad me dolió eso, me di cuenta que no te interesaba – argüí triunfalmente
- No Elberth, no, ya no quiero llorar más como lo hice contigo
- Pero Yovana démonos una oportunidad más
- No Elberth, mejor vete, estoy demasiado confundida – me dio un beso en la mejilla y cerró su puerta; yo me quedé un rato parado pensando: ¿Osea? ¿Va a regresar conmigo? ¿Va a pensarlo? ¿Me choteó definitivamente?
Luego de ese día, iba casi todos los sábados a visitarla, me trataba bien, un poco fría pero bien, ya me dejaba entrar a su casa, conversábamos de todo, jugábamos monopolio con sus hermanos, yo la pasaba bien, sin embargo no me perdonaba.
Estuve así por casi 4 meses como un amiguito asiduo visitante de la familia; en esa época en cada reunión de tragos con mis amigos terminaba bañado en lágrimas, recordándola, hasta que alguien me dijo en una de esas reuniones: “¿Otra vez lo mismo? ¡Aliméntate de dignidad carajo!”
Pues me alimenté de dignidad. Desde ese día no la volví a ver, ya no regresé a visitarla, me olvidé de ella
Pasaron 2 meses más o menos, estaba en mi cuarto, recibí una llamada: “¿Aló E?” – “¡Sí aló! ¿Con quién hablo?” – “Soy Yovana, mira E, quisiera hablar contigo, no sé si puedes venir el sábado a mi casa” – “Ah, hola Yova qué tal, Ok, el sábado estoy en tu casa, en la tarde ¿te parece?” – “Gracias E”
Esa tarde Hablamos de todo, recordando momentos, comentando de lo que habíamos hecho en todo ese tiempo hasta que finalmente habló:
- Mira E, no sé cómo lo vas a tomar esto - titubeaba, se le veía nerviosa - la verdad te quiero, siempre te he querido, pero por tonta no te perdoné la primera vez que viniste ¿recuerdas?
- No yova, cómo crees que pensaría mal – respondí – gracias por decirme esto, y la verdad me dejaste helado, pensé que me odiabas por todo lo que pasó
- No, fui una tonta al no perdonarte, es que viniste todo bacán y encima borracho a pedirme que regresemos, yo dije, y ¿este qué se cree? Va a venir así nomas y lo voy a perdonar en la primera?
- ¡Que no estaba borracho!, pero bueno, ya pues Yova, yo también te quiero y creo que debemos darnos una segunda oportunidad
En realidad yo ya no estaba seguro de lo que sentía por ella, sin embargo volvimos, ella estaba trabajando en cusco esta vez y yo me fui a trabajar a Puno
…
- ¿Sabes? – continuó hablando por el celular – me di cuenta que yo no signifiqué nada para ti
- No digas eso Yova - contesté - sabes que te he querido un montón, sólo las circunstancias hicieron que sucediera lo que sucedió
- Es mentira E, yo no significaba nada para ti, ya me di cuenta. Con razón cada vez que iba a visitarte cuando estabas en Puno tu nunca tenias tiempo, claro pues era porque estabas con esa chica que escribiste en tu cuento
- Jajaja! No Yova, para nada, sólo es un cuentito nada más – en ese momento caí en cuenta que, sí pues, en esa época yo estaba con Yovana y fue en esa misma época que yo intenté impedir una boda – ah verdad aprovecharé para escribir de ti qué te parece
- No E, no quiero, yo no signifiqué nada para ti, así que no escribas nada, parece que has estado bien enamorado de esas muchachitas, no hables de mi
- No digas que no significaste nada Yova
- No E, no, si hablas de mí, me enojo y nunca más te hablo ok?, por favor no hables de mí
…
Lo nuestro fue una historia bonita, muy interrumpida digamos, con grandes ilusiones y desilusiones para ambos, ambos nos fallamos, pero principalmente creo que yo fui el culpable de que ella haya cambiado; las circunstancias, como suelo llamar a las cosas que pasaron entre nosotros y con nosotros, hicieron que nuestros sentimientos hayan cambiado y finalmente todo haya terminado. Ahora seguramente no me hablará más porque, una vez más, le di la contra.
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