lunes, 14 de febrero de 2011

Un 14 de Febrero más

14 de Febrero, normalmente se espera con mucho ánimo y ganas de hacer cosas que en otros días del año no se te ocurriría hacer por esa persona a la que quieres; si estás en plan de llegar al corazón de esa persona a la que estás pretendiendo, planeas con anticipación lo que te gustaría hacer ese día para que la pasen espectacular; corrección, si estas enamorado de alguien y ese alguien no sabe o se hace la que no sabe, planeas con anticipación lo que te gustaría hacer ese día para que tú la pases espectacular, pensando que esa persona también la está pasando muy bien; compras un regalo, el que te parece más bacán; te imaginas que esa persona al recibir el regalo va a exclamar con mucha sorpresa y alegría la frase que esperas: “¡Qué liiiindoooo!” (Así con varias íes y os que refuercen la exclamación) y tú creas que ya tienes un punto más a tu favor

14 de Febrero es un día esperado y disfrutado por los enamorados, ojo, me refiero a los que ya son enamorados; eso del día de la amistad creo que fue inventado como un premio consuelo para que los que estén solos no se sientan tan solos y al menos puedan recibir un abrazo de su amiga o amigo secretamente deseada o deseado y escuchar esa frase que te jode que te la diga “¡Feliz día amigo!”

El 14 de Febrero te jode o por lo menos a mi me jodía cuando estaba solo e iba en la combi o bus y miraba por la ventana a parejitas caminando muy enamoradas; yo las miraba con cierta ternura y envidia sana por supuesto y pensaba - ¡Ta mare! Mira esa flacaza con ese feo de mierda, ¡qué carajos le habrá visto! – Como si conversara con mi otro yo un poco más condescendiente me respondía – Pucha pero está bien pues, eso quiere decir que la flaca lo quiere por su interior, osea la flaca no se guía en las apariencia, ¡esa flaca vale! - una vez más mi lado renegado sentenciaba - ¿Lo quiere por su interior? ¡Jajaja! por el interior de su billetera será.

A pesar de tratar de minimizar la ternura y envidia sana que me embargaba cada vez que veía alguna parejita feliz paseando por las calles, no podía evitar sentirme triste, creo que nostálgico sería la palabra exacta que expresaba lo que sentía – ¡Puta mare! ¿Diosito por qué yo no tengo esa felicidad? – solía preguntarme

No sé si era mi sino, pero tanto que anhelaba pasar un 14 de Febrero como las parejitas que veía, daba la casualidad que cuando estaba con enamorada, siempre había algo que evitaba que yo pasara ese día como todas las parejas, o mi enamorada estaba de viaje o yo viajaba

La gran mayoría de las veces la pasaba con mis amigos tomando y rajando de las parejitas supuestamente ridículas con sus rositas en la mano

Recuerdo una vez, saliendo de un curso en la noche, un amigo y yo nos dirigíamos por el centro de Arequipa a encontrarnos con otros amigos para “festejar ese día”; en el trayecto veíamos que todo el mundo estaba emparejado, agarraditos de la mano, abrazados o con sus típicas rosas; no entiendo por qué se regalan rosas si sabes que vas a pasear con tu enamorada, creo que resulta incómodo para la flaca cargar con una rosa en la mano, pinchándose los dedos a cada rato; al final tu terminas cargando esa rosa que no quieres tirarla porque te costó, sin embargo tu enamorada te mira con complicidad como autorizando que te deshagas de ella. Si quieres regalar una rosa, invierte un poco más y envíala a su casa o a su oficina con una tarjetaza, creo que así la disfrutará mucho más, en fin; nos encontrábamos mi amigo y yo caminando por el centro viendo que todo el mundo caminaba con sus respectivas parejas; daba la sensación de que nosotros éramos los únicos extraños en ese puto día y que estábamos fuera de contexto tanto así que llegamos a comentar - Oe, creo que estamos desentonando acá onPuta mare sí – respondía – mejor agarrémonos de la mano para no desentonar –Bromeábamos

Un 14 de Febrero me enteré que la flaca de la cual estaba yo perdidamente enamorado estaba saliendo con alguien.
Un día antes, luego de una tenaz búsqueda del mejor peluche, había pagado para que lo envíen a su oficina; en la noche previa al 14 de Febrero había ido, como casi todos los días, a recogerla; como casi todos los días, nos fuimos a su casa a conversar y ver pelis o videos musicales hasta las 11 o 12 de la noche; como todos los días, ella había subido a quitarse la ropa de trabajo y ponerse algo más cómodo; como casi siempre, me había dicho que saque de su cartera el nuevo video que habíamos comprado y que lo vaya poniendo al DVD; como nunca, al momento de sacar el video me llamó la atención un papelito doblado; yo conocía ese tipo de papelito, yo conocía ese color, esos bordes ¡Era una factura!; la desdoblé y descubrí que ese día ella había comprado una billetera, de la marca y modelo que yo le había comentado que me gustaba; por un momento me emocioné, sentí que bajaba, doblé inmediatamente ese papelucho, lo dejé como lo había encontrado; el corazón me latía a mil por hora; vimos el video, ya era hora de irme, al momento de despedirme le dije – ¿Y mañana a dónde vamos? – A lo que ella me respondió – No, mañana no voy a poder salir contigo, saldré tarde del trabajo y no quiero que me esperes demasiado – continuó con una sonrisa - ¿mejor lo dejamos para pasado mañana si?
Me marché de su casa pensando y preguntándome – ¿Esa billetera será para mí?, ¿Por qué no quiso que mañana la espere si otras veces también salía tarde de su trabajo y me llamaba para que fuera a recogerla?
El mismo 14 de Febrero, recibí un mensaje de texto, “gracias por el regalito pero mmm…”, ¡Diablos! No le gustó – deduje. Yo Seguía con la duda; a la hora de salida de su trabajo fui y me paré en una esquina donde podía ver la puerta de salida sin ser visto; la vi, salió de su trabajo, miró para ambos lados como esperando a alguien, en eso llegó un pata, la abrazó y le dio un beso; me sentí el imbécil más grande del planeta y a la vez me preguntaba - ¿Cómo carajos había conocido a ese tipo si yo paraba casi todo el tiempo con ella? , ¿En qué momento él se había mandado si yo paraba casi todo el tiempo con ella?, ¿Cuándo salían si yo salía casi todos los días con ella?; estaba completamente destrozado, mis ojos se llenaban de lágrimas; supongo que serían lágrimas de amargura, de reproche a mi mismo por ser tan huevón; finalmente mi lado renegado una vez más sentenciaba: ¡Ta mare! con ese feo de mierda y todavía con esa pinta de lornaza ¡qué carajos le habrá visto!

Un 14 de Febrero pedí permiso de mi trabajo para viajar a donde trabajaba mi enamorada; se supone que iba a llegar de sorpresa, fui a su trabajo, no estaba, pregunté por ella; vi miradas entré dudosas y cómplices, “salió de comisión, ya debe estar por llegar” me decían; esperé todo el día, para variar, sentado en la plaza mirando pasear a las parejitas de enamorados con sus eternas rosas; finalmente a eso de las 6 de la tarde llegó, vi que bajaba de la camioneta de la empresa sonriendo; por el lado del chofer bajaba el jefe de la empresa también sonriendo, se veía que conversaban de lo más amigablemente como dos enamorados más en esa plaza repleta de parejas sonrientes. Me acerqué, ella me vio, su sonrisa se transformó en algo parecido a una mueca de susto - Hola, ¿sorprendida? – Saludé – Amor, hola, ¿Por qué no me dijiste que venías? - respondió – Quería darte una sorpresa, pero veo que el sorprendido fui yo – dije – Ay amor por qué dices eso, espérame que ya salgo
Nos fuimos a su departamento, me preguntó si me iba a quedar toda la noche con ella, le dije que no, que sólo había pedido permiso por ese día y que me iba a las 11 de la noche; no noté ninguna pena en ella al decirle eso; me comentó que sus compañeros del trabajo habían quedado en ir a una discoteca y si yo me quedaba, ella ya no iría porque prefería quedarse conmigo, por dentro yo pensaba “Sí, sí cojuda, harto que piensas así”
Esa noche tuve el polvo más salvaje de toda mi vida; me fui y nunca más la volví a llamar.

Un 14 de Febrero, luego de tanto insistir, pude convencer a una amiga para salir esa noche; nos fuimos a una discoteca, ¡no podía creer que hasta en la discoteca había parejitas con sus rosas!; ella la estaba pasando genial, yo sólo quería que sea hora de irnos para llevarla al hotel, mi lascivia se hacía cada vez más evidente cuando salíamos a bailar o cuando me la arrimaba en la esquina donde estábamos; finalmente llegaron a mis oídos las palabras que tanto estaba esperando - ¿Vamos a otro lugar más tranquilo? – ¡Bingo!; luego de caminar casi 5 cuadras preguntando entre hotel y hotel si habían cuartos disponibles finalmente encontramos uno con suficientes habitaciones para las 5 o 6 parejitas que estaban tras nosotros como en una procesión. Ni bien entramos a la habitación del hotel, nos enredamos en un profundo beso, comencé a quitarle la ropa – Apaga la luz – me susurró al oído; no entiendo por qué las mujeres o la gran mayoría hacen ese pedido, ¿les viene un arrebato de modosidad?, ¿tienen la ropa interior sucia? nunca entenderé esa típica petición que hacen las mujeres casi a tono de súplica; en fin, seguíamos con el beso apasionado tirados en la cama cuando una exclamación de ahogo interrumpió nuestra ardiente batalla sexual – ¿qué te pasa? – Preguntaba – ¡Mi cartera, mi cartera! – recuerdo que repetía con voz ahogada; yo desesperado me puse a buscar la cartera con la luz apagada, no veía nada; en la desesperación no se me ocurría prender la luz; busqué al tacto, la encontré, se la alcancé y ella presurosa sacó un inhalador, se lo puso en la boca y comenzó a respirar profundamente; al ver que no se le pasaba, me pidió que la llevara al hospital; no sé como la ayudé a vestirse, no recuerdo cómo me vestí, llegamos a emergencias de una clínica cercana a donde estábamos y la internaron para observación; le había venido una crisis de asma severa o asfixiante, no recuerdo exactamente la palabra médica que me dijeron.




Aún tengo en mi mente situaciones que me hacen recordar con cierta nostalgia esos 14 de Febrero en las que yo intentaba pasar con enamorada y que el destino se ocupaba de truncarlos, aún veo con cierta envidia a esas parejitas acarameladas paseando por las calles y pese a que pasan los años, continúan caminando con sus rosas en las manos

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