viernes, 3 de junio de 2011

Dos pájaros y ni un solo tiro

El último fin de semana, tomando unas cervezas con unos amigos del trabajo, salió a conversación el tema (el chisme en realidad) de que un compañero de trabajo tenía problemas de disfunción eréctil

- Oes, el otro día la Sara me contó que Arias no funciona on, ¡Jajaja! - soltó el chisme pancho
- ¡Jajaja! No jodas, ¿Cómo así? Cuenta pe - fue la inmediata inquisidora reacción grupal
- Dice que estaban en plenos arrumacos y cuando el huevón de Arias se le subió encima a la Sara, se le murió al toque y la Sara asada lo mandó a la mierda; ¡Jajaja!
- ¡Jajaja!, puta qué huevón y eso que la Sara está como para darle a forro huón – comentó uno
- Sí, pero qué maricón ese Arias, cómo va a morírsele el payaso justo en plena acción ¡Jajaja! – Comentó otro
- Aguanten, a veces pasa eso; científicamente dicen que es por stress o seguro estaba huasca pe – comentó un tercer amigo
- ¡Fuiira maricón! Seguro a ti también te ha pasado por cabro ¡Jajaja! – fue la inmediata y fulminante respuesta de los demás en la mesa

Antes de escuchar esa lapidaria e insultante respuesta de mis demás amigos, yo iba a acotar y apoyar en algo a la versión, digamos, mesurada de mi pata; pero tuve que quedarme callado, para yo tampoco ser motivo de burlas, y sólo atiné a reír uniéndome a las burlas de mis demás amigos de las que era blanco el “científico” que así lo llamamos desde ese día…

Yo iba a agregar al comentario de mi pata “científico” que, según estudios, esos problemitas eran, uno más, de ciertos casos de disfunción eréctil, digamos, leve; donde también se presenta la eyaculación precoz y que muchas veces se debía a la condición física o mental por la que se está pasando ese momento.

¿Cómo lo sé? bueno, a mí me pasó sólo una vez, mmm… para ser honestos, me pasó dos veces… Aunque creo que fueron tres las veces que se me presentó ese problemita... ¡Ok!, ¡Ok! Fueron cuatro veces las que me pasó… hecho que me preocupó bastante y me puse a leer y averiguar al respecto; incluso consulté a un psicólogo amigo mío; quien luego de media hora de carcajadas y bromas sobre mi “payaso flojo” me explicó varias razones de las cuales saqué mis propias conclusiones.…



Era un martes de carnaval del año 2 000; en el pueblo donde crecí se festejan los carnavales durante una semana completa; los martes son los días donde se toma más, se visita, en grupo, cada casa de los “socios”, como así nos llamamos, desde las 6 de la mañana aproximadamente, y dependiendo cuánto dures, o qué tanto tomes, o cuántas veces descanses; tu día puede terminar a las siete, ocho, nueve o a las 10 de la noche.

A partir de las 6 de la tarde, luego de recorrer varias casas durante todo el día, la mayoría de amigos que viajamos de diferentes lugares a pasar carnavales esa semana, terminamos en una casa para rematar el día con una fiesta. Fue esa noche; serían aproximadamente las siete y media de la noche cuando saqué a bailar a una amiga que días antes la venía flirteando; no sé exactamente qué le dije o qué me dijo, sólo me di cuenta que estábamos entrando a mi casa, que estaba a dos casas de donde era la fiesta; subimos a mi cuarto y comenzamos a besarnos; yo estaba un poquito borracho (en todo caso aún consciente) comencé a quitarle la ropa, ella hacía lo suyo, no parábamos de besarnos; finalmente la empujé salvajemente a la cama; estaba muy contento - ¿muy contento? ¡Estaba re feliz! - de estar ese momento con ella; me gustaba, pero en 4 años de conocernos nunca se dio la oportunidad de salir juntos.

Finalmente ese día había llegado, y la tenía en mi cama, ahí, desnuda; acariciándome – ¡Por fin carajo tengo a este lomito como quería! – Pensaba muy contento de mi logro – mis patas, cuando se enteren, me van a envidiar – continuaba pensando en mi borrachera; procedí a subirme encima de ella muy lentamente y con elegancia, bueno, si a algo se puede llamar “elegancia” cuando uno está borracho. Estaba encima de ella besándola y cuando estuve a punto de “meter el gol”, se me murió el payaso (como dirían mis grandes amigos comprensibles) ¡No podía creerlo! ¡La tenía ahí, completamente desnuda y no podía hacer nada!, inmediatamente procedí al uso de las manos, esperanzado en que reavive el payaso del demonio antes de que Lili se dé cuenta; demasiado tarde, se dio cuenta

- Elberth ¿Qué pasó? – me preguntó aún agitada
- No sé qué me pasa, nunca me había pasado esto; ¡trata de revivirlo tú! – le pedí
- Espera un rato – dijo mientras buscaba una posición más cómoda, y muy obediente, procedió a realizar algunos movimientos para revivir a mi “payaso del demonio” – Nada Elberth, no pasa nada – me dijo angustiada
- Sigue así, ya casi – insistí; sin embargo estaba consciente de que no iba a resultar; se me habían ido completamente las ganas, la vergüenza se había apoderado de mí
- Ay Elberth, estas demasiado borracho, mejor cuando estés sano

En seguida se paró, me tiró el pantalón a la cara; me senté, le pasé su blusa y nos fuimos de nuevo a la fiesta; por el breve tiempo que nos habíamos ausentado, nadie se había percatado de nuestra ausencia.



Era el mismo martes de carnaval del mismo año 2 000, la misma fiesta, la misma noche, solo unos 45 minutos después; había terminado de bailar con Lili, que seguía preguntándome qué había pasado; yo solamente podía decirle que no sabía por qué me había pasado eso, “seguro porque estas borracho” me decía; yo pensaba también lo mismo. Quedamos que en otra ocasión, cuando se presente la oportunidad de encontrarnos, lo intentaríamos nuevamente.

Como decía, terminé de bailar con Lili; estaba dirigiéndome donde se encontraban mis patas y me topé con Nita; Nita era una de las más jóvenes de la fiesta; para variar, también flirteaba con ella desde hace un buen tiempo atrás, sin resultado alguno porque nos veíamos poco, solamente en carnavales. “¿Bailamos?” Nita aceptó; tampoco recuerdo cómo, pero al cabo de unos minutos estábamos entrando a mi cuarto; yo estaba, digamos, un poquito más borracho que hace 45 minutos: comencé a quitarle la ropa; ella al principio se negaba; recuerdo que me dijo que nunca lo había hecho, “No…, Elberth, tengo miedo…, nunca lo he hecho…”“No te preocupes Nita linda…, sólo vamos a acariciarnos calatitos…” - le dije, “¿osea seré su primera vez? ¡Bien carajo!” – Pensaba ganador – “cuando les cuente esto a mis patas, me van a envidiar” – volví a pensar muy ganador dentro de mi borrachera. Procedí a subirme encima de ella muy lentamente y con elegancia; bueno, bueno, ya no había elegancia, solo movimientos torpes de ambos; yo por mi borrachera y ella debido a su poco conocimiento de la situación. Estaba encima de ella besándola, “Despacio…, me da miedo…” continuaba jadeante Nita, “No te preocupes Nita…, sólo te voy a acariciar…, yo respeto tu decisión…” recuerdo haberle dicho al tiempo de proceder a “meter el gol”…

¡Maldita sea!; como si el destino se hubiera ensañado conmigo ese día, me acordé del roche pasado minutos antes con Lili y como por arte de magia se me volvió a morir el payaso. ¡No me jodas pe! - Pensé - La tengo acá, completamente desnuda, la flaca ya atracó ¿y no puedo hacer nada? ¡Ta mare! - inmediatamente volví a proceder al uso de las manos para ganar más tiempo, esperanzado en que reavive mi payaso del recontra demonio…

Nita estaba completamente excitada y yo no lograba “ponerme fuerte”, seguí insistiendo, aprovechando la total inexperiencia de Nita…

Como para restregarme más el ensañe del destino contra mí, oí a Nita casi gritando “¡Sí… Elberth…, será mi primera vez contigo…, ya no tengo miedo…!”, yo estaba en franco proceso de decaimiento, sin fuerzas ni siquiera en mis manos, sólo atiné a decirle – “No Nita…, No…, te dije que yo respeto tu decisión… y ahora lo estás diciendo por la calentura…” – continué – “…yo respeto tu decisión y te respeto a ti…, sólo te dije que te iba a acariciar y así será Nita linda…” – Nita estaba muda, y yo continuaba – “además estamos borrachos y sería faltarte el respeto” – finalicé. ¡Qué carajos estaba diciendo! – Pensaba - ¡Elberth, eres un huevón!, me decía a mi mismo – “Ay Elberth qué lindo…, sí, tienes razón…, hubiéramos hecho una locura…, gracias por ser así” – me dijo – “no digas eso…, tu mereces respeto Nita linda…y tienes todavía mucho tiempo para que llegue alguien especial y que te merezca; vistámonos y regresemos a la fiesta que tu hermano seguro te está buscando”

Regresamos a la fiesta, ella estaba media avergonzada y creo que definitivamente descomputada, yo lo estaba peor, pero conmigo mismo; la inexperiencia de Nita había jugado a mi favor, ahora yo era la persona más linda y respetuosa del mundo…



Yo creo que esas dos veces fueron producto de la exagerada ingesta de alcohol y de las inmensas ganas de tener a esas flacas las que ocasionaron mi “respeto” hacia ellas; quise matar dos pájaros de un tiro, pero no me salió ni un maldito disparo; sin embargo, después de unos 6 años volví a encontrarme con Lili; acá en Lima; salimos un par de veces con varios amigos y fue en la última salida de despedida porque ya se tenía que regresar, que tomamos en casa de unos amigos en común; estábamos tomando en el cuarto de nuestro amigo que previamente nos había dicho que si queríamos descansar, habían dos cuartos disponibles para descansar, y después podíamos continuar con la tomadera; los demás aceptaron la invitación y sólo quedamos en el cuarto Lili, Miguel y yo; Lili y yo intercambiábamos miradas cómplices, buscando cualquier pretexto para salir al pasillo y hacer de las nuestras; Miguel no nos dejaba ni un minuto a solas; al no tener ninguna oportunidad, sólo quedaba esperar que Miguel se quedara dormido, procedí entonces a retarle a hacer submarinos con el cigarrillo y el vaso de ron; sabía que eso lo tumbaba al toque; Miguel no objetó nada, creo que por no quedar mal ante Lili, hizo el submarino, y al cabo de 5 minutos cayó de espaldas a su cama totalmente dormido; como impulsados por un resorte accionado por la caída de Miguel en la cama, nos paramos Lili y yo, y nos enfrascamos en un beso lleno de lujuria, la empujé; esta vez suavemente a la cama, porque al lado estaba Miguel roncando y no queríamos despertarlo; comencé a bajarle el pantalón y ella a desabrochar mi correa, y… una vez más, el destino se ensañó conmigo haciéndole entrar en razón pudorosa a Lili, “No elberth…, está miguel acá y qué tal si despierta…” – “No se va a despertar Lili…, en serio” – “No elberth…, mejor no…” – sin embargo seguía permitiendo que le baje el pantalón, y cuando por fin estuve encima y Miguel estaba que rebotaba en la cama al mismo movimiento que nosotros, noté que el payaso de los mil demonios volvió a fallar; ¡Mierda, nooooooo!, pensé, y una vez más recorrí a mi astucia; antes de que Lili se dé cuenta, me paré y le dije en tono ofendido - “Tienes razón, Miguel puede despertar…; conste que tú no quieres ah!” – “Ay Elberth… me da roche pues…” – fue la respuesta de Lili…

Respiré aliviado porque no se dio cuenta; noté que Lili estaba cambiando de opinión, se estaba poniendo más cariñosa; pero yo sabía que no iba a “reaccionar”; nuevamente se me habían ido las ganas como la primera vez; antes de que Lili prosiga con sus caricias, aproveché un descuido de ella y fui a despertar a Humberto, que estaba en el otro cuarto, para continuar tomando, Lili se fue a dormir molesta…



Aún hoy, cuando me encuentro con Lili por el messenger, me pregunta, que qué me había pasado la primera vez y yo sigo diciéndole que no sé y le volteo la intención recordándole que la segunda vez, ella tuvo la culpa y que la próxima que nos encontremos será distinto…

2 comentarios:

  1. Presentamela a Lili cabron!!! jajajaja esta bien el relato cumpa...

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  2. jajaja ves mariposa gorda este problema te viene desde antes jajaja y luego dices que no pero con tu alonso como si funcionas no? mariposa gorda jajaja

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